Las plantas no comen... beben

Las hortícolas de primavera-verano, más cultivadas en España, pertenecen principalmente a las familias de las cucurbitáceas (calabacín, melón, pepino y sandía) y de las solanáceas (tomate, pimiento y berenjena). Ambas familias requieren altas temperaturas y humedad abundante durante todo el período productivo, por lo que debemos procurar que el terreno se mantenga húmedo, sin llegar a producir encharcamiento. Por su lado, las solanáceas son plantas que requieren plena exposición solar, con preferencia de radiación directa del sol para favorecer la pigmentación de sus frutos.

Necesidades nutricionales

Los cultivos hortícolas de primavera-verano necesitan, al igual que cualquier cultivo, de los elementos nutricionales esenciales para su desarrollo. Estos nutrientes se pueden dividir en macronutrientes primarios (nitrógeno, fósforo y potasio) y secundarios (magnesio, calcio y azufre) y micronutrientes (manganeso, cobre, cloro, molibdeno, zinc, hierro y boro). Cada uno de ellos tiene un papel diferente en la planta, pero todos ellos son fundamentales, la falta o exceso de alguno produciría problemas en el correcto desarrollo del cultivo.

Para llevar a cabo una fertilización eficiente, es necesario conocer la cantidad de cada uno de los nutrientes que debemos aplicar a nuestro cultivo. En este aspecto también influyen el nivel de fertilidad o el estado nutricional de nuestro suelo y la concentración de nutrientes del agua de riego.

Para conocer estos parámetros, primeramente, se debe realizar un análisis de suelo y agua, ya que si, por ejemplo, tenemos un suelo rico en potasio o estamos aportando este nutriente a través del agua de riego, podríamos reducir la dosis de este elemento en nuestro plan de fertilización y reducir los costes de éste. Una vez conocidos el nivel de fertilidad de nuestro suelo y las aportaciones realizadas por el agua de riego, deberemos analizar las necesidades de nuestro cultivo (Tabla 1).

Tabla 1. Absorción de nutrientes de los principales cultivos hortícolas. Guía práctica de la fertilización racional de las plantas. MARM (2011)

Absorción de N (kg / t) Absorción de P2O5 (kg / t) Absorción de k2O (kg / t)
Berenjena 3,5-5,2 1,5-2 5,4-6,7
Calabacín 3-4 1,3-1,6 4,5-6,4
Judías verdes 8-12 2,9-4,3 12-16
Melón 3,2-4 1,4-2,6 7,1-9,4
Pepino 2,8-3,5 1,2-1,5 3-4
Pimiento 3-4,5 1,2-1,7 5,5-6
Sandía 2,2-2,6 1-1,3 2,8-3,7
Tomate 2,5-3,5 1,1-1,5 5-5,5

Recomendaciones de abonado

A la hora de aportar los nutrientes, también debemos tener en cuenta la eficiencia del tipo de fertilizante utilizado. Dependiendo de la eficiencia del fertilizante y del método de aplicación utilizado, podemos calcular la dosis adecuada del fertilizante para cubrir las necesidades del cultivo. Utilizar cantidades inadecuadas, inferiores o excesivas, de algún nutriente, nos aleja de conseguir el objetivo del abonado, que es el de adecuar la incorporación de nutrientes a las necesidades del cultivo, maximizando el aprovechamiento de éstos.

A continuación, indicamos el abonado medio recomendado para las principales especies hortícolas de primavera-verano, calculado para un suelo de fertilidad media con un contenido medio en fósforo y potasio (Tabla 2).

Tabla 2. Necesidades aproximadas de N, P205 y K20 de diferentes cultivos hortícolas para los niveles de producción indicados. Guía práctica de la fertilización racional de las plantas. MARM (2011).

Cultivo Producción (t/ha) Necesidades de N (kg/ha) Necesidades de P205 (kg/ha) Necesidades de K20 (kg/ha)
Al aire libre con riego por surcos (*)
Berenjena 50-70 290-330 90-120 320-400
Calabacín 25-35 100-120 30-40 110-160
Judías verdes 12-16 80-120 40-60 130-160
Melón 30-40 140-160 50-60 250-330
Pepino 25-35 100-120 40-50 120-160
Pimiento 50-60 220-280 80-100 300-340
Sandia 55-65 140-170 60-70 180-220
Tomate 55-65 200-240 65-90 300-330

(*) En el caso del riego localizado, los valores indicados para el N deben reducirse un 15% si se considera la misma producción.

Una vez conocida esta información, solamente nos queda definir el fertilizante que debemos utilizar. Herogra Fertilizantes, cumpliendo con su objetivo de dar soluciones nutricionales altamente efectivas, pone a disposición de los agricultores fertilizantes de máxima eficiencia, para cumplir con el propósito de aportar una nutrición óptima a cada cultivo. Herogra cuenta con una amplia variedad de fertilizantes que dan respuesta a diferentes especificaciones y que se adaptan a las necesidades individuales de cada sistema de aplicación.

Entre las formulaciones fabricadas podemos encontrar fertilizantes sólidos para su aplicación directa al suelo (Gamas Neo, Herosol y Herosol Oro), y sólidos solubles (Gama Tecnoplus®) y fertilizantes líquidos claros (Gama Fertigota®) para su aplicación a través de fertirrigación.

Para los cultivos hortícolas de primavera-verano, destacamos especialmente dos alternativas:

  • Gama Tecnoplus®: permite suministrar todos los nutrientes necesarios para la planta por medio de fertirrigación o aplicación foliar. Los fertilizantes de esta gama están compuestos en su totalidad por nutrientes puros, que se consumen completamente y no dejan residuos en el sistema de cultivo. Además, están libres de cloruros, sodio y otros elementos perjudiciales para los cultivos.
  • Gama Fertigota®: permite una adaptación completa a los requerimientos del cultivo, dependiendo del estado fenológico de éste, el agua utilizada en el sistema de riego y el método de aplicación elegido por el agricultor.

Para más información sobre la fertilización de éstos u otros cultivos, no dude en contactar con nuestro Departamento Agronómico a través del e-mail departamentoagronomico@herogra.com.

como mejorar el cultivo del maiz

El maíz (Zea Mays) es uno de los cereales más importantes a nivel mundial, en España representa el 15,8% sobre el total de la producción de cereales de primavera, con 3,6 millones de toneladas recolectadas. En nuestro país, el cultivo del maíz se concentra mayormente en las comunidades de Castilla y León, Aragón y Extremadura.

Como cultivo, el maíz es muy exigente respecto al suelo. Necesita buena aireación y alta capacidad de retención de agua, así como una temperatura mínima de 12º C para su germinación.

Considerando las siguientes necesidades nutricionales medias, tabla 1, procederemos a evaluar las diferentes posibilidades de abonado.

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La sandía, Citrullus lanatus, es una planta dicotiledónea perteneciente a la familia de las cucurbitáceas. Es una planta herbácea rastrera, con tallos provistos de vello y zarcillos y hojas lobuladas que pueden llegar a alcanzar hasta 20 cm de ancho y 15 cm de largo.

El cultivo de la sandía no es muy exigente en cuanto a suelos, aunque prefiere suelos de textura media, profundos, bien drenados y ricos en materia orgánica. Puede cultivarse en secano, aunque los mejores resultados se obtienen en regadío con unas aportaciones medias comprendidas entre 2.000 y 2.700 m3/ha.

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El nitrógeno, el potasio y el fósforo, constituyen los elementos primarios de la nutrición mineral. Que unidos a los elementos secundarios y los microelementos, nos permiten ofrecer un plan de fertilización que cubra todas las necesidades nutricionales de nuestros cultivos.

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La fertirrigación es una técnica que permite la aplicación simultanea de agua y fertilizante a través del sistema de riego. Esta técnica se caracteriza por su eficiencia, ya que pone a disposición de la planta los nutrientes esenciales para su desarrollo en el área de mayor actividad radicular.

Por su lado, la aplicación de fertilizante se lleva a cabo para aportar al cultivo los elementos nutricionales que el suelo no es capaz de aportar en una cantidad adecuada. Estos elementos se pueden dividir en:

  • Macronutrientes primarios: nitrógeno, fósforo y potasio.
  • Macronutrientes secundarios: magnesio, calcio y azufre.
  • Micronutrientes: manganeso, cobre, cloro, molibdeno, zinc, hierro y boro.

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¿Cómo influye el pH en la fertilización?

Para conseguir una nutrición adecuada, es muy importante conocer previamente el nivel de pH de la solución del suelo. Este nivel de pH determina la disponibilidad de los nutrientes que están presentes en el suelo y los que son aportados a través de los fertilizantes.

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La fertilización se realiza para aportar los elementos nutricionales esenciales para el desarrollo del cultivo que el suelo no es capaz de aportar en una cantidad adecuada. Estos elementos se pueden dividir en tres grupos: macronutrientes primarios (nitrógeno, fósforo y potasio), macronutrientes secundarios (magnesio, calcio y azufre) y micronutrientes (manganeso, cobre, cloro, molibdeno, zinc, hierro y boro). Cada nutriente tiene un papel diferente, pero todos son fundamentales, la falta o exceso de alguno de ellos produciría problemas en el cultivo.

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La planificación de la fertilización del olivar ha evolucionado en los últimos años, especialmente desde la puesta en marcha de sistemas de riego en los olivares. La implantación de sistemas de aplicación de fertilizantes mediante fertirrigación ha supuesto una mejora en la respuesta a la fertilización, fundamentalmente por la mayor eficacia en el aprovechamiento del abono por parte del árbol.

La fertilización se realiza para aportar los elementos nutricionales esenciales para el desarrollo del olivo que el suelo no es capaz de aportar en una cantidad adecuada. Estos elementos nutricionales se pueden dividir en tres grupos:
Macronutrientes primarios: Nitrógeno, fósforo y Potasio
Macronutrientes secundarios: Magnesio, Calcio y Azufre
Micronutrientes: Manganeso, cobre, cloro, molibdeno, zinc, hierro y boro Read more

Herogra Fertilizantes, cumpliendo su máxima de dar soluciones nutricionales altamente efectivas y en pro del desarrollo de una agricultura sostenible, ha desarrollado fertilizantes de máxima calidad aptos para su uso en agricultura ecológica.

Estos fertilizantes han sido certificados por el Comité Andaluz de Agricultura Ecológica (CAAE) y están disponibles en las variedades sólido y líquido. Entre las soluciones propuestas encontramos diferentes equilibrios que permiten ajustar la aportación de nutrientes a las necesidades reales de la planta en cada fase del cultivo. De esta forma, Herogra Fertilizantes busca adaptarse a cualquier sistema de aplicación, así como a cualquier cultivo, independientemente de la etapa fenológica en la que se encuentre. Read more

La fertilización del cultivo del almendro, al igual que cualquier árbol frutal, consiste en aportar los nutrientes necesarios para el cultivo, en el momento, dosis y lugar adecuado para obtener un desarrollo óptimo del mismo. Todo ello, lleva implícito cierto conocimiento sobre el cultivo, el suelo, tipo de fertilizante y sistema de aplicación.

Para conseguir una aportación de nutrientes eficiente y conocer la cantidad de cada uno de los nutrientes que debemos aplicar a nuestro cultivo, primeramente, debemos de tener en cuenta diferentes parámetros: Read more